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EL CARÁCTER ESTÁ HECHO DE HABITOS I

EL CARÁCTER ESTÁ HECHO DE HABITOS I

“La excelencia no es un acto, sino un hábito”

Aristóteles

¿Te es fácil cambiar de hábitos o tienes dificultad para hacerlo? Los hábitos moldean el carácter, y el desarrollo del carácter es un factor de éxito para la formación del liderazgo.

El liderazgo exige la habilidad para cambiar y/o adoptar nuevos hábitos, que permitan dar una respuesta más efectiva a las demandas del entorno. Alcanzar tus metas como líder puede demandar de ti hacer cambios importantes en tus hábitos, como redistribuir de manera diferente tu tiempo y tus prioridades, asociarte con personas diferentes, realizar cambios en la manera que tomas decisiones, dedicar tiempo adicional a la capacitación, adquirir el hábito de la lectura, e inclusive levantarte más temprano, entre otros.

Tus hábitos expresan tu carácter

Los hábitos ponen de manifiesto el carácter del líder. Los hábitos exponen ante otros la integridad y valores reales de todo líder. Un viejo proverbio dice: “Siembra un hábito, cosecha un carácter; siembra un carácter, cosecha un destino”. Los hábitos son factores poderosos en la vida de las personas que expresan y afectan su carácter: desempeño, creencias, integridad, ética e identidad.

Los hábitos son pautas consistentes, a menudo inconscientes, que de modo constante y cotidiano expresan el carácter. Los hábitos ponen de manifiesto la vida interior, es decir, la pobreza o riqueza de la interioridad de las personas. Esta pobreza o riqueza interior se manifiesta en los comportamientos y lenguaje habitual con que los individuos se expresan.

Una cosa es quien tú piensas y dices que eres, y otra cosa es lo que tus acciones dicen acerca de quien eres en realidad. Lo que tú haces, la forma como transcurre tu existencia, más que tu supuesta “esencia”, dice más de ti que el concepto que tienes de ti mismo. Lo que tú haces expresa más de tu carácter que lo que tú enuncias o dices. La forma como te desempeñas dice mucho acerca del tipo de persona que eres. Según el filósofo Sócrates el carácter está ligado a los hábitos. Para Sócrates carácter (Ethos) se relaciona con la forma de vida. Ethos significa carácter, pero no en el sentido de talante sino en el sentido del “modo adquirido por hábito”, lo que significa que el carácter se logra mediante el hábito y no por naturaleza. Dichos hábitos nacen “por repetición de actos iguales”. Tus hábitos expresan, pues, en forma elocuente quien realmente eres, más que tus definiciones. Joyce Meyer dice: “Los hábitos son el carácter real”.

Básicamente, tu carácter, quien eres, está compuesto por muchos hábitos, que se manifiestan en tus comportamientos y actitudes. Es en tu conducta, en lo que haces cada día, en tu forma de estar en el mundo, en la manera como te relacionas y te desempeñas cotidianamente, que se manifiesta quien realmente eres. A través de tu desempeño diario estás formando tu carácter. El hombre a través de sus actos se hace a sí mismo. Al respecto Aristóteles dijo: “Somos lo que hacemos repetidamente”. Arnold Gehlen dice que el hombre es un ser práxico, es decir un ser que actúa. Igualmente, el filósofo Fernando Savater agrega que “la acción origina al ser humano”; y acción es decisión y elección. Tú te haces y defines con tus elecciones. Tu carácter está hecho de muchos hábitos que construyes consciente o inconscientemente a lo largo de tu vida. Luego cuando quieres afectar tu carácter, necesitas afectar tus hábitos. No basta con reflexionar sobre lo que es “moralmente correcto” o ético, o sobre cuáles son tus valores, o inquirir sobre algunas prácticas efectivas. Tú puedes tener valores declarados sobre diversas áreas de la vida, o percepciones y opiniones sobre lo que es conceptualmente conveniente, correcto o efectivo; pero tus hábitos ponen de manifiesto en forma elocuente tus valores reales (valores vividos), el estilo de vida que has elegido y las verdaderas definiciones que has acuñado como filosofía de vida y trabajo.

Los hábitos muestran en forma vívida la clase de persona y el tipo de líder que realmente eres. Tú puedes, por ejemplo, declarar que eres un buen ciudadano, pero con tus acciones diarias puedes negar ese valor declarado cuando tiras un desperdicio en la calle, traspasas una señal de tránsito, haces trampa en el pago de tus impuestos o ignoras las necesidades de tus seguidores.

Por Arnoldo Arana

 

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